Cuando la primavera va dando vida y multiplicidad de colores a
la Cordillera de los Andes, distintas travesías a caballo invitan a
disfrutar sus majestuosos paisajes. Aquí, varias alternativas que
inician su itinerario desde Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza,
y combinan días de campamento, cruces de ríos, sabores caseros, fogones
y guitarreadas.
Hacia la Ciudad Perdida
Se
parte de la ciudad de Malargüe con destino al paraje de Las Loicas, a
105 km. Allí aguardan los baqueanos y guías, que serán los encargados de
asignar cada caballo según las destrezas. Una vez ensillados, la
aventura comienza con tres horas sobre el lomo de los animales hacia la
Vega de los Pacos, el valle donde se pone en pie el primer campamento,
cena criolla y fogón mediante.
En este primer día se ve la
Ciudad Perdida, extrañas formaciones volcánicas que parecen hechas por
la mano del hombre, mientras al Oeste se advierten ondulaciones
producidas por el volcán El Descabezado (en Chile). Luego del descanso,
la mañana siguiente arranca con mate casero y panes de campo, antes de
encarar el camino hacia los cerros Trolón y Pichi Trolón, con una bajada
por la arena volcánica de 100 metros de desnivel que pone la adrenalina
al límite cuando el caballo se entierra hasta la panza. Ya abajo, y
luego de surcar vertientes y arroyos, la Laguna del Negro es la sede del
segundo campamento, donde los corajudos pueden bañarse en las frías
pero cristalinas aguas de la laguna. Con un marco cordillerano
inigualable, entre valles y horizontes con picos de nieve eterna, existe
la posibilidad de llegar hasta la cascada del Trolón, un salto de agua
rodeado de flores y de un verde que renace tras el paso de la nieve. La
última posta es camino del puesto Villarino, y de allí el regreso a Las
Loicas, donde los prestadores trasladan al grupo a hasta la ciudad.
Duración:
4 días, 3 noches. Incluye
traslados locales, equipos, comidas, seguro, botiquín de primeros auxilios. Para
informes. www.argentinaextrema.com
En el corazón del volcán
La
propuesta consiste en llegar hasta uno de los volcanes más curiosos de
Mendoza, a 40 km al sudeste de Malargüe, por la mítica ruta 40. Allí
espera Alberto Quesada, un puestero de montaña descendiente de los
pobladores originarios, para ofrecer sus caballos criollos y salir por
las montañas hasta los cráteres de una región que fue ocupada hace
millones de años por los océanos Pacífico y Atlántico. Ese pasado,
además de generar la gran riqueza petrolera del departamento, fue clave
en las formaciones de pasadizos, cárcavas y chimeneas del Malacara. A
diferencia de otros volcanes “clásicos”, el Malacara estaba sumergido al
estallar, y así el agua enfrió los canales de lava en plena salida, lo
que produjo verdaderas tuberías de piedra. La cabalgata transita
miradores cordilleranos deslumbrantes, como el de la laguna de
Llancanelo, un fantástico reservorio de aves. Ya junto al volcán, se
recorren durante dos horas la Cárcava Oscura, la Cárcava de Tito Alba
(nombre de una especie de lechuza blanca de la zona) y la Cárcava de los
Puentes.
Duración: medio día.
Informes. www.argentinaextrema.com
Como en el campo
La
Herradura es una alternativa distinta: una cabalgata de estancia en un
entorno montañoso y agreste. Hay dos versiones. La primera, de día
completo, convoca al cerro La Ventana y al Choique, mítico casco del
establecimiento ganadero. Allí entre mate y pasteles, el guía Jorge
García asigna los caballos y se parte por senderos de intensa
forestación.
En pocos minutos se llega a formaciones geológicas muy
llamativas, con bardas que acompañan el camino hacia los valles
superiores. La primera parada es en las condoreras (lugar de
nidificación de cóndores), donde se improvisa un asado campero, mientras
se elaboran a las brasas las tortas fritas para la tarde.
El mirador
del cerro se transforma en el altar de descanso hasta que cae el sol y,
antes de que oscurezca, se regresa por un camino alternativo que
permite galopar por canales cercanos al río.
La otra cabalgata
necesita de tres días, repitiendo parte de la actividad anterior pero
llegando más profundo en la montaña. Se visita La Horqueta, otro
paraje-campamento en el sector de la Vega del Burro, y allí se cena y
pernocta en las mantas criollas que traen las monturas. Es noche de gran
fogón y guitarra entre baqueanos y participantes.
El
siguiente destino tempranero es el Cajón de Los Oscuros, y El Salto, un
valle a 3.000 metros sobre el nivel del mar, encerrado entre montañas y
nieves eternas, con una de las mejores vistas de la depresión de los
Huarpes. La travesía continúa con paradas intermedias hacia la Laguna de
Llancanelo, donde se instala un nuevo campamento.
El día
final da paso a El Morro, un cerro lleno de magia e historias, donde
todavía se encuentran vestigios de rituales aborígenes y “chenques”
(entierros). Si se tiene suerte, allí es posible galopar con alguna de
las tantas tropillas de caballos salvajes que habitan la zona.
Informes. www.argentinaextrema.com
El cruce de los Andes
Quizá el más buscado entre los itinerarios posibles, el cruce de la Cordillera invita a revivir caminos históricos.
Tomando
como referencia nuevamente el paraje Las Loicas, se almuerza y se
recorre el puesto Villarino, primera sede del grupo, que arma su propio
fogón, con cena y campamento.
El día siguiente es de intenso
traqueteo sobre los caballos, recorriendo las mesetas de la Ciudad
Perdida y luego continuando hasta la Vega de los Pacos, donde se realiza
el segundo campamento, se cena y descansa.
Y es que la mañana
siguiente es la de mayor vértigo: tras el desayuno se enfila al cerro
Trolón, que según los entendidos ofrece la mejor vista panorámica de Los
Andes.
Allí, el descenso por arena volcánica vuelve a enterrar a los
caballos hasta la panza, y genera un clima de aventura inesperado. Se
continúa por el arroyo central hasta la cascada, donde se organiza la
tercera noche de acampe. A esa altura es muy posible avistar cóndores,
ver pisadas de pumas y entrar en contacto con los silencios de las
entrañas de la Cordillera.
Tras el descanso, el cuarto día
comienza con un camino de regreso que busca nuevos miradores,
atravesando el Pichi Trolón y descendiendo por la excitante Bajada del
Muerto, mientras se pica algo de lo que hay en las alforjas en pleno
valle. Se sigue hasta la laguna Del Negro, se cena y se pernocta a
orillas del lago.
El día siguiente llega un reparo para el cuerpo, a
esa altura agotado: las termas de Cajón Grande. Se pasa un día completo
de relax en aguas curativas, bajo un marco natural y al aire libre.
La noche llega en ese mismo sitio, y el sexto día la cabalgata conduce de regreso hasta el puesto Villarino.
El
cierre de la travesía se corona con un completo servicio de spa en
Malargüe, que ofrece otros escenarios de vida silvestre para no
perderse, entre los que se destacan Manqui-Malal, Castillos de Pincheira
y las reservas naturales Laguna de Llancanelo, la Payunia y Caverna de
las Brujas.
Antes de partir, se puede disfrutar de un recorrido
tecnocientífico, visitando el Centro de Convenciones y Exposiciones
Thesaurus, el observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger y un moderno
Planetario.
Duración: 7 días, 6 noches. Incluye
traslados locales, equipos, comidas, seguro, botiquín de primeros auxilios. Para
informes. www.argentinaextrema.com
fuente: Diario Clarín.
























